Bitácora de un solo tema: la memoria de la organización.
Una empresa chica olvida rápido: el porqué de cada decisión se va con quien lo sabía. Desde 2025 construimos y medimos una memoria que se arma sola desde el trabajo diario. Aquí está lo que salió bien y lo que salió mal.
Un estudio tiene vara. Un apunte, todavía no.
Exige tres cosas antes de publicarse
Qué se mide · contra qué vara · qué resultado aprueba o reprueba. Si falta una, no es estudio. Lleva figura con los datos y se marca cerrado o superado cuando otro estudio lo deja atrás.
Qué se sabe, qué no, qué se va a probar
Sin figura de datos ni conclusión. Sirve para dejar constancia de una idea antes de medirla, con su estado a la vista. Todavía no hay apuntes publicados; el primero estrena el formato.
Del más reciente al más antiguo.
● cerrado
Medimos nuestra herramienta favorita. Perdió, y la detuvimos.
Un grafo de conocimiento contra la alternativa más simple, leer el estado del proyecto y sus hitos. Sobre 95 preguntas reales, 26 contra 80. El grafo dejó de ser el camino para responder.
● cerrado
Uno de cada cinco resúmenes automáticos de nuestra memoria inventaba datos.
Auditamos los 37 resúmenes que un modelo escribe cada noche sobre nuestra memoria, con 75 agentes: un auditor por resumen y un refutador que demuele cada dictamen. Ocho inventaban personas, facturas o herramientas.
● superado
Una memoria de la empresa que se arma sola, y el examen que la vigila.
Cada noche un proceso lee las bitácoras del equipo y teje un grafo de personas, proyectos y decisiones. Un examen de 25 decisiones reales lo llevó del 28 % de aciertos a 8 de cada 10. Meses después, otro examen con otra vara lo dejó atrás.